¿Dónde van las nubes?
Paola Garrido Martínez
Selección Adultos.
Acostados en la arena blanca de la barra, bajo el inmenso cielo blanco de Marín, mi hijo me pregunta; mamá ¿Dónde van las nubes? Yo jamás me hice una pregunta así. Como nunca deja de hacer preguntas dice de nuevo; tal vez van a un lugar donde descansen, donde puedan parar y pensar sobre el largo recorrido que han tenido o por todos los seres vivos que han pasado. O van simplemente felices siempre, hasta que luego se deshacen y no llegan a ningún lado y de pronto de muchas nubes se forma una nueva que debe comenzar un nuevo viaje. O bien, no van a ningún lado y nunca se detienen.
Yo no sabía qué decir, mis pensamientos estaban detenidos ante la curiosidad de un niño de 4 años, y mis ojos pegados a una gran nube que parecía un algodón de azúcar, ya no era blanca, estaba llena de colores del atardecer, amarillos, rosados, naranjos… Y mi boca habló antes que pudiera pensar; Será que las nubes son como nuestra vida: que avanzan, muchas veces sin saber dónde van, y no se detienen nunca hasta deshacerse y no avanzar más ¿Existirán nubes que no les guste avanzar? ¿Podrán elegir cuándo avanzar o elegir dónde ir? Mi hijo me dice ‘mamá tienes más preguntas y no tienes respuestas’ Le dije que algún día se acordaría de este día y respondí: yo creo que, las nubes no son libres. Más bien son esclavas del viento y van donde él va. Y muchas veces los humanos somos como las nubes, avanzamos sin saber por qué hasta llegar a una isla al sur del mundo, con un cielo privilegiado para observar, un invierno infinito y un sol que se aprende a disfrutar. Hoy, cinco años después, mi hijo despierta y me dice: lo único que hoy me pregunto es ¿Dónde van las nubes?
FENÓMENOS DEL CIELO PRESENTE EN EL CUENTO
Atardecer y colores en la barra.
Nubes Cirrus en la Barra.
Cúmulos en el mallín.
Nubes Ondulatus